jueves, 30 de marzo de 2017

Lovecraft y sus (principales) dioses cósmicos


Si bien leí varios relatos de Lovecraft, encarar sus obras completas me llevaría, por lo menos, un año entero de leerlo en forma exclusiva (y el resto de los autores se me pondrían celosos).


Hay compiladores que se tomaron el trabajo de juntar todo su horror cósmico en una sola obra que llega a las 700 páginas. Este es uno de los mejorcitos (si bien los relatos están en inglés).

Descontando su producción fuera del horror cósmico (sus primeros trabajos), el cuerpo completo de historias de H.P. Lovecraft se compone de 64 relatos y novelas cortas originales que escribió de adulto.

Comienza en 1917 con La tumba y finaliza en 1935 con Cazador en la oscuridad.

Acá aparece un primer debate respecto al cánon a considerar. Lovecraft era malísimo para los negocios y nunca se ocupó de que sus herederos se hicieran cargo de la propiedad intelectual. Debido a eso, todas sus obras ya son parte del dominio público y pueden ser utilizadas por quien quiera.

Por ese motivo, existen revisiones y colaboraciones de autores que se denominaron el Círculo de Lovecraft, trabajos hechos por fans, obras de escritores fantasmas y relatos anónimos que podrían o no haber sido escritos por el mismo Lovecraft.

Misterios que –fiel a la literatura del autor– nunca van a ser develados.


En esta nota no pretendo analizar alguno de sus cuentos en particular (como hice con El color que cayó del Cielo y La Llamada de Cthulhu) ni brindar una caracterización general de sus escritos, sino más bien hablar de los dioses cósmicos que presenta su literatura, uno de los aspectos mitologícos en su obra más fascinantes.

Los dioses cósmicos de Lovecraft

Las historias de Lovecraft –y las de aquellos autores que fueron expandiendo su universo– están conectadas por toda una mitología cósmica de dioses de poderes inconcebibles. Según el autor, esta cosmogonía existe desde tiempos inmemoriales, pero fue olvidada (o ignorada) por el hombre.

Hablamos de todo un panteón de pesadillas vivientes y temores ancestrales, tan extraños que el lenguaje del hombre no alcanza para describirlos. Lejos de ser figuras antropomórficas, el contacto con cualquiera de estas entidades inmensas y espantosas provoca, al menos, la locura instantánea.

Veamos cuáles son los principales dioses dentro del universo lovecraftiano.

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Azathoth

Primera aparición: La búsqueda onírica de la desconocida Kadath (1927)


A veces llamado el Sultán de los Demonios, El que Roe, Gime y Babea en el Centro del Vacío Final, El Caos Esencial y el Dios Ciego e Idiota, es la fuerza impulsora del universo. Azathoth nunca aparece físicamente. Lo que sabemos de él se debe a referencias y alusiones en el Necronomicón.

Representante del caos absoluto, es quien dio inicio a todas las cosas y quien, eventualmente, va a dar el final también. El primer registro de una mención a Azathoth por parte de Lovecraft proviene de una nota que él mismo escribió en 1919: "AZATHOTH—hideous name".

Se creé que su origen resultó de combinar los nombres bíblicos Anathoth (la ciudad de origen del profeta Jeremías) y Azazel, un demonio que el autor menciona en su relato El horror de Dunwich.

Cthulhu

Primera aparición: La llamada de Cthulhu (1926)


Sin duda el más popular de todos los dioses lovecraftianos debido a cómo logró insertarse en la cultura popular. Cthulhu duerme un sueño interminable que impacta directamente en el mundo de los humanos, determinando su destino. Yace en la mística ciudad submarina de R’Lyehm, que ocasionalmente emerge de las profundidades del mar.

Según lo describe el autor, se trata de un “monstruo de perfil vagamente antropoide pero con una cabeza semejante a la de un pulpo, con el rostro convertido en una masa de cilios, cuerpo de aspecto gomoso recubierto de escamas, unas garras prodigiosas en las zarpas traseras y delanteras y largas y estrechas alas a la espalda”.

Representa temores inconscientes y antiguos. Curiosamente, parece tener una buena cantidad de seguidores y cultos secretos en la Tierra.

Yog-Sothoth

Primera aparición: El caso de Charles Dexter Ward (1927)


Nieto de Azathoth, es el dios arrasador de las dimensiones espacio-temporales. Coexiste con todo el tiempo y se extiende a todo el espacio. Se lo ha llamado La Llave y la Puerta, El Abridor del Camino, El Todo-En-Uno. Lo sabe y lo ve todo, pero está atrapado supuestamente en las afueras del universo.

Tiene apariciones importantes en diferentes argumentos de Lovecraft, incluyendo El Horror de Dunwich y En la Montaña de la Locura, donde es muestra como algo que incluso Los Más Ancianos temen. Esta entidad cósmica se manifestaría al Hombre como una masa de orbes resplandecientes, con ojos por todos lados.

Shub-Niggurath

Primera aparición: La última prueba (1928)


La Negra Cabra de los Diez Mil Retoños nunca es verdaderamente descripta en las historias de Lovecraft, pero sí es frecuentemente mencionada en los encantamientos.

Se trata de un Dios maligno que actúa sobre la fertilidad. Los escritos la describen como una enorme masa nebulosa de la cual sobresalen tentáculos negros (Lovecraft tenía algo por los tentáculos, al parecer). Varios escritores han colaborado incorporando mitología sobre este Dios, quizás más que en otros casos.

Algunos retro-gamers como yo quizás recuerden que Shub-Niggurath era el jefe final en el videojuego Quake.

Nyarlathotep

Primera aparición: Nyarlathotep (1920)


Conocido bajo alguno de sus muy numerosos epítetos: El Caos Reptante, El Que Aúlla En La Noche, El Gran Dios Sin Cara, se trata de uno de los pocos dioses de los mitos de Lovecraft con la capacidad de actuar con libertad (ya que la mayoría se encuentran encerrados, dormidos, o limitados de alguna manera).

Nyarlathotep una gran masa con una larga excreción roja. La característica más llamativa es que puede adoptar diversas formas según sus intenciones. Bajo un manto de oscuridad, propaga la locura y la muerte.

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Hay muchos más. Tantos que hay una página wiki de H.P. Lovecraft para cada uno, detallando sus orígenes, poderes y aparicions literarias.

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sábado, 25 de marzo de 2017

“The Infinity Gauntlet”, un cómic de Jim Starlin

A medida que nos vamos acercando al gran climax del Universo Cinematográfico de Marvel (Avengers: Infinity War va a cerrar la Fase 3) parece un buen momento para explorar el cómic sobre el que, probablemente, se base gran parte de la historia.

Lo había leído hace unos años y volví a hacerlo unas semanas atrás para armar esta nota.

The Infinity Gauntlet (“El Guantelete del Infinito”, aunque prefiero el nombre original en inglés) es una serie limitada de seis tomos publicada originalmente en 1991. Fue escrita por Jim Starlin y dibujada por George Pérez (por lo menos durante los primeros cuatro tomos). Su enorme éxito cementó la reputación de todos los muchachos que trabajaron en la historia.

Incluso más de 25 años desde su primera publicación, esta miniserie es todavía considerada un gran clásico, y querida casi universalmente por críticos y fans. Personalmente la disfruté bastante, aunque está lejos de ser perfecta y no carece de defectos.

El relato se inicia con el Titán Loco, Thanos, ya habiendo adquirido las seis Gemas del Infinito (¿Qué son esas cosas? Lo expliqué acá). Para saber cómo las obtuvo, hay que remitirse a un cómic anterior, pero ya hablaremos de eso. Incluso para conocer a esta mística entidad desde su primera aparición hay que remontarse a los años ´70 (Iron Man #55, Feb. 1973).

La cuestión es que estos seis macguffins cósmicos le permiten obtener un poder inmenso que supera, incluso, a los Dioses y creadores del Universo Marvel. Los héroes (y algunos villanos también) deciden unir fuerzas para detenerlo.

El cómic se consigue fácilmente online o vía torrents. Curiosamente, no se recopiló en la colección “definitiva” de novelas gráficas de Marvel que la editorial Salvat comenzó a lanzar en Argentina a mediados de 2014.

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La “Infinity Saga” de Marvel

Antes de arrancar a reseñar el cómic en sí, vale la pena recordar cómo se articula la saga completa. Está compuesta por cuatro partes.

1) The Thanos Quest (Sep-Oct 1990)


Escrito también por Jim Starlin (él se encargó de toda la saga, de hecho), este es un cómic de dos tomos que relata el proceso de Thanos para hacerse con las seis gemas. Recomiendo leerlo antes de arrancar The Infinity Gauntlet porque ayuda a dar una idea de las motivaciones del villano y sus artimañas para conseguir los artefactos.

Tampoco alcanza del todo, porque en esta historieta Thanos ya fue revivido por Mistress Death (la personificación de la muerte en versión femenina) y no se cuenta por qué él está tan interesado en las gemas. Para ello hay que irse hasta los cómics de Silver Surfer que precedieron a esta serie (Silver Surfer vol. 3 #34, Feb. 1990).

2) The Infinity Gauntlet (Jul-Dic 1991)



El cómic más famoso de la saga y en el que seguramente se va a basar la película live-action de Hollywood. Son seis tomos.

3) Infinity War (Jun-Nov 1992)


Secuela directa del anterior, también de seis tomos. Este lo terminé de leer hace poquito. Ya le dedicaré su post. Muestra los eventos que suceden inmediatamente después de la guerra contra Thanos.

4) Infinity Crusade (Jun-Nov 1993)


Nuevamente, secuela del anterior y conclusión de la saga. Son seis tomos, aunque este tiene mucho más tie-ins –otras historias paralelas que encajan, completan y le agregan profundidad a la principal– que los anteriores). Todavía no lo arranqué.

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==> Dicho esto, estoy obligado por las etiquetas sociales de Internet a avisar del #SpoilerAlert. Se revelan algunos puntos argumentales del cómic The Infinity Gauntlet, así que si no lo leyeron (y tienen pensado hacerlo) vayan, y después se vuelven por acá.

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Thanos, un villano diferente

The Infinity Gauntlet es una buena historia. O, por lo menos, es muy comiquera. Tiene sus fallas y hay cuestiones tontas o ridículas, pero creo que en su mayoría funciona presentando una aventura realmente atrapante y jugada.

Sí, hay situaciones de personajes muy cuestionables (los voy a mencionar más adelante) pero también me encontré con un estilo visual maravilloso (más para la época), grandes momentos épicos y muchas buenas sorpresas.

Thanos es un villano curioso dentro del mundo de los cómics. Su motivación principal no es pura ambición (aunque un poco de eso hay). Más bien, quiere cortejar a la misma Muerte (Mistress Death) que no le da ni cinco de bola.

Esta historia no es la primera en la que Thanos desafía a todo el Universo Marvel, pero sí la más épica ya que es más poderoso que nunca, omnipotente y omnisciente. Su poder hace que incluso las entidades cósmicas se presenten a dar pelea.

Algo destacable del cómic es que se toma su tiempo para disparar la guerra. Los primeros tres tomos (mitad del arco argumental) es preparaciones, discusiones y charlas, de hecho. Eso sí, para cuando llega el tomo cuatro, la acción se vuelve desenfrenada y no se detiene.

El chasquido de los dedos

El primer gran momento de The Infinity Gauntlet aparece en las primera páginas. Es una de las escenas más icónicas de la historia de los cómics y es tan famosa que hasta es probable que muchos la conozcan sin siquiera haber leído esta novela gráfica.

Básicamente, Thanos hace desaparecer a la mitad del universo con el chasquido de sus dedos. Millones y millones de seres son borrados de la existencia, una desaparición masiva que genera desconcierto, caos y guerras alrededor del universo. En la Tierra, los superhéroes comienzan a movilizarse con agilidad para averiguar qué paso.

Si bien yo creo que fue una manera brutal y brillante de dar muestra del poder inimaginable de Thanos, hay quienes creen que este no fue más que un vago recurso argumental que le ahorró al Jim Starlin el problema de tener que meter a tantos héroes de Marvel en la trama.

En uno de los paneles del primer tomo pueden verse los héroes desparecidos de la Tierra: los Cuatro Fantásticos, Hawkeye, Luke Cage, Bestia, Black Panther, Wasp, Daredevil y muchos más.

Adam Warlock y Silver Surfer

Uno de los grandes interrogantes del Universo Cinematográfico de Marvel es si Adam Warlock tendrá su aparición en la guerra contra Thanos. Tanto él como Silver Surfer tienen un rol clave en la historia, pero Marvel no tiene los derechos de Silver Surfer (que, en la actualidad pertenecen a la 20th Century Fox). En cambio, Warlock podrían utilizarlo tranquilamente (hay teorías que apuntan a un cameo en la venidera Guardianes de la Galaxia: volumen 2).

Encontré al Surfer mejor desarrollado y más interesante en el cómic que Warlock, quien intenta liderar el equipo de superhéroes pero falla miserablemente al desarrollar lo que quizás haya sido el peor plan alguna vez creado.

Bajo el liderazgo de Warlock, el equipo accede a atacar a Thanos uno a uno, aunque la posesión del Guante del Infinito le proporcione poder ilimitado y omnipotencia. Naturalmente, Thanos sistemáticamente los va destruyendo uno a uno (a algunos de formas particularmente salvajes). Ni siquiera le cae una gota de sudor.

Esto hace que todo el universo Marvel parezca un grupo de energúmenos inoperantes. La masacre ocurre mientras Warlock y Surfer esperan a la distancia. Adam Warlock le dice a su compañero que no se impaciente, que hay que esperar al momento clave.

¿Y cuál es ese plan maestro, cuidadosamente concebido?

Esperar a que el Titán Loco levante el brazo para que Surfer puede deslizarse hasta el villano y tomarlo por sorpresa. Esto sucede, eventualmente, en la pelea entre Thanos y Capitán América (quien le da la mejor pelea). Sin embargo, Surfer falla por un margen grande, Thanos vence al Capitán y Warlock se queda sin brillantes ideas.


Un plan estúpido que me habría gustado que se trabajara mejor.

Guerra celestial

Cuando las grandes entidades cósmicas del universo (incluyendo a Galactus) deciden tomar partido, te das cuenta de que la cosa está complicada. Nada es suficiente para hacer frente a Thanos y su amor obsesivo por la Muerte.

Es, ciertamente, la batalla de proporciones más épicas jamás vista en un cómic de Marvel.

A esta altura The Infinity Gauntlet se torna un poco repetitivo porque nadie logra complicarle las cosas al Titán Loco. Es por eso que me resultó ingeniosa la manera en la que se resolvió el conflicto.



Luego de vencer a la misma Eternidad, Thanos toma su lugar saliéndose de su cuerpo. Se funde literalmente con el Universo.

Es entonces cuando Nébula, la nieta de Thanos (a quien él había resucitado en forma de cadáver para divertirse, y que –recordemos– aparece en la primera de Guardianes de la Galaxia, aunque ahí es la hija adoptiva) agarra el guante y se convierte en la dueña del universo.

Acá se genera un interesante giro de tuerca donde el villano tiene que unir fuerzas con los pocos héroes restantes para recuperar el Guante y las Seis Gemas del Infinito. Prefiero no revelar cómo termina la historia porque me parece que está bueno leerla y sorprenderse con el desenlace.

Palabras finales

Puedo entender por qué este comic es tan apreciado. La batallas tiene una escala macroscópica donde todo está puesto en la mesa, y los riesgos son enormes. Disfruté de Thanos por ser un villano diferente, el arte visual es muy agradable, hay algunos paneles espectaculares y suficientes sorpresas para mantenerte interesado.

Quizás se hace repetitivo sobre la mitad, y tiene algunos momentos medio ridículos (la charla entre Wolverine y Hulk, por ejemplo) que no hacen a la historia principal. Pero hay debates atractivos sobre el liderazgo, un desarrollo de personaje en el protagonista de la historia (Thanos) y  alianzas muy particulares (es fundamental el rol de Dr. Doom).

Se disfruta plentamente. Recomiendo su lectura antes de que se nos venga la película encima.

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martes, 21 de marzo de 2017

“Escorpio”, una novela de Mariano Pereyra


Escorpio es una fascinante y agridulce novela de Mariano Pereyra Esteban, un escritor argentino enorme a quien tuve la oportunidad de entrevistar hace unos años

En esta trama tan absurda como ingeniosa, las vidas de un periodista malhumorado y un empleado administrativo con delirios importantes se entrecruzan mediante las enigmáticas palabras de un horóscopo.

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Escorpio resultó la ganadora (de entre quinientos manuscritos, vale aclarar) del XX Premio de novela corta «Salvador García Aguilar», 2016.

El protagonista es Albano di Marco, un tipo grande, gordo y verdaderamente desagradable. El conflicto se dispara con la muerte accidental de un gato, a quien atropella y ni siquiera se digna a recuperar el cuerpo para darle un entierro digno.

Esta primera escena, brutal, honesta, nos brinda el primer pantallazo a una persona que quiere ser mejor, pero realmente no puede. En un intento de ordenar sus pensamientos y sentimientos, compra una agenda donde piensa llevar a cabo un “Cuaderno inmundo” con sus más íntimos y crudos pensamientos.

Mientras tanto, todo en su vida está patas para arriba: su mal carácter lo llevó a convertirse en un solitario, está divorciado, hace tiempo que dejó de aguar el whisky, le están por rematar el departamento y su trabajo (tipeando noticias intrascendentes) es insoportablemente mecánico. ¿Qué más podría pasarle? Que le asignen la creación del horóscopo diario, del signo que él prefiera.


Albano elige Escorpio y comienza a escribir lo primero que se le viene a la cabeza, siempre manteniendo el estilo necesariamente críptico de ellos. Del otro lado de la ciudad, el Dr. Teerán considera las palabras como algo sagrado, y actua en base a lo que dicen. Sus vidas empiezan a cruzarse de formas insospechadas. El resto mejor no revelarlo, porque es fabuloso.

Escorpio derrocha estilo y calidad literaria desde su primera página hasta el final, ciento treinta y seis páginas después. La novela utiliza un lenguaje coloquial, desenfadado, que no deja de sorprender al lector más atento con algunos planteos existenciales y referencias a la vida contemporánea argentina.

A partir de una premisa hermosamente ridícula (ya dije en la entrevista a Mariano que su temática narrativa es abarcar “lo sutil de lo absurdo”) se suceden situaciones plagadas de comicidad que hacen que la obra se lea (y se disfrute) prácticamente de un tirón. Ayudan los episodios particularmente cortos, de no más de cuatro o cinco carillas.

Disfruté mucho de esta historia que atrapa a cada vuelta de página por los giros argumentales divertidos que propone el autor. Hasta las escenas más episódicas, que parecen estar colocadas ahí por el mero hecho de divertir y desarrollar más a los dos personajes principales, tienen un porqué cuando se avecina el final.

Para mí hay algo de alrtiano en Escorpio. Más allá del uso del lunfardo y el tipo de humor sarcástico, burlesco, está el espacio de la ciudad similar a un infierno, como espacio opuesto a la naturaleza, abadía del crimen, llena de personajes nefastos y egoístas (un poco como es la Argentina, realmente, un lugar lleno de egoístas).

Sí, me parece que Roberto Arlt habría disfrutado mucho de esta novela. Y capaz que hasta le habría gustado tomarse un café con el protagonista Albano di Marco, que además comparten el oficio del periodismo.

La historia es, indudablemente, un retrato de la depresión.

Di Marco tiene todos los signos de la depresión y –a diferencia de su contraparte, el Dr. Teerán, que encuentra salvación y seguridad en las palabras misteriosas del horóscopo– no tiene herramientas para combatir su estado de constante dejadez.

Lo sentí muy real al personaje de Di Marco porque conozco gente muy parecida a él. No me refiero a que sean igual de hijos de puta (perdón por la expresión) pero sí que están pasando por cuestiones similares.

En este sentido, la novela puede leerse en dos grandes niveles. El primero es el externo, el más básico. Una historia tragicómica de grandes casualidades, escenas graciosas (el capítulo donde tiene que mostrar el departamento para el remate es único) y un desarrollo perspicaz a lo largo de toda su duración.

El segundo nivel, la segunda capa, sería entender a estos dos personajes como tipos desconectados del mundo y de las relaciones que un ser humano más o menos normal logra formar. Dos personas desesperadas por sentirse parte, por encontrar su lugar en el mundo y por darle sentido a una vida que es, en esencia, desorden, caos y casualidades. Dos personas que provienen de mundos opuestos, e incluso que practican terapias muy diferentes, pero que –al final del día– no son tan distintas.

Repito: disfruté mucho de esta novela y la recomiendo. Escorpio es una lectura ágil y amena que queda dando vueltas en tu cabeza varios días después de haberla finalizado.

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Para conocer más al autor, su blog: http://www.letrador.com/

  
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OFF TOPIC: No es casual (o quizás sí. Probablemente sí…) que justo me toque reseñar la excelente novela de Mariano –ganadora de un primer premio en un concurso español– por la misma época en la que me llegó una gran noticia literaria.

En un par de semanas se publica mi segunda novela, El Alma Dividida, en España. Una que quedó en segundo lugar en este concurso de Tarragona, España. Iré ampliando con novedades apenas sepa. 

Esta es la tapa oficial de la versión en papel.
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jueves, 16 de marzo de 2017

Las cosas por su nombre: el determinismo nominativo


Los antiguos romanos pensaban en el nombre como un portador del destino de las personas Repetían: «nomen es omen», que significa “el nombre es destino”.

Varios años después, el fundador de la psicología analítica (Carl Jung) complejizaba esta misma concepción. Decía: «Uno se ve en apuros para determinar cómo ha de interpretarse el fenómeno que Wilhelm Stekel denomina la compulsión del nombre. Se trata de una, en parte, grotesca coincidencia entre el apellido y las peculiaridades o la profesión de un hombre».


No sé si Jung hablaba en serio (o, para el caso, si estaba bajo los efectos lisérgicos de estupefacientes) pero él ejemplificaba con sus colegas de la época: Adler significa águila y él psicoterapeuta austríaco se refería a la voluntad del poder; Freud significa alegría en alemán, y él defendía el principio del placer; por último, Jung significa joven, y él se divertía con la idea del renacimiento.

Estas curiosidades de los nombres lo llevaron a pensar en la predestinación que esconden los nombres. Esta teoría de los nombres existe (la revista británica New Scientist le daba forma allá por los nostálgicos ´90) y es la idea de que el nombre de una persona cumple un rol significativo a la hora de determinar los aspectos importantes de su vida.

Llamaron a esta teoría: determinismo nominativo.

La ficción se divierte mucho, muchísimo, con la idea de que los nombres tienen un significado mayor. 

Prácticamente todos los villanos de Batman tienen un nombre temático: Calendar Man (Julian Gregory Day), El Acertijo (Edward Nigma, E. Nigma), Mr. Freeze (Dr. Victor Fries).

Sucede muy frecuentemente en la Biblia (Satan se deriva del hebreo ha-satan, que significa "el adversario"), en la mitología nórdica (Thor es, literalmente, "Trueno") y constantemente en la saga de Harry Potter ("Severus" es el nombre de un emperador romano y significa cruel y escricto. Hay tantos casos que imposible nombrarlos todos).

Si yo fuera seguidor de estas locas ideas, el número de integrantes de mi propia familia ya estaría cementado, porque “Benjamín” (el nombre que decidimos ponerle a nuestro bebé) deriva del hebreo ben-yamin y significa tanto “el preferido” como además “el más chico”.

Lo cierto es que poner nombres significativos a los héroes y villanos de las historia brinda un sentido de mayor profundidad temática a un argumento. Y a veces el nombre hasta suele tener muchas capas.

Me gusta mucho, por ejemplo, el caso de Winter Soldier en la segunda película de Capitán América

Su nombre juega, por lo menos, en tres niveles. No sólo se refiere al hecho de que el personaje pasó gran parte de su vida en crio preservación (congelado a muy bajas temperaturas). También referencia a la verdadera Winter Soldier Investigation que llevó a cabo Estados Unidos y al hecho de que Bucky ya no tiene sentimientos por nadie, ni siquiera sus amigos de la infancia.

En la película Cube, convenientemente todos los personajes tienen nombres de cárceles famosas. También todos tienen nombres significativos (y muy graciosos) en Dr. Strangelove (una película súper interesante que ya reseñé en el blog).

Hace unas semanas mencionaba a Ex-Machina en relación a la falta de ciencia ficción en el universo creado por los autores. En esta brillante película, los cuatro personajes principales tienen nombres tan importantes que hasta son relevantes a nivel argumental.

Caleb tiene múltiples significados en hebreo. El principal es el de “perro” o “mascota”. Nathan es “regalo de Dios”, adecuado para un hombre con el talento de crear inteligencia artificial. Ava es una variante de Eva (vida) y después tenemos a Kyoko, cuyo nombre puede traducirse como “ñiña espejo”.

En algunas películas las asociaciones son mucho más categóricas. Inception es una gran película que hace un uso fuerte del determinismo nominativo. Ariadna es la arquitecta del mundo de los sueños (en relación al famoso personaje de la mitología griega). Yusuf (la forma arábiga de Joseph) es el interpretador de sueños, según la Biblia.

Aparte (y prepárense para que su mente estalle) las primeras letras de los personajes deletrean DREAMS: Dom, Robert (Fisher), Eames, Ariadne, Mal, Saito. (OK: esto capaz que ya fue estirarlo demasiado).


Otro caso es el de El Rey León: en el idioma swahili, Simba es “león”, Mufasa es “rey”, Timon es “de gran espíritu” y Pumbaa “simplón”. Skar... bueno, tiene una cicatriz. Aunque se dice que antes de que se le pusiera ese nombre al villano, se llamaba “Taka” (basura en swahili).

Seinfeld se divirtió con el determinismo nominativo y la jugó de manera diferente:
Kramer: Bookman? The library investigator's name is actually, Bookman?
Librarian: It's true.
Kramer: That's amazing. That's like an ice cream man named, "Cone".

La historia prueba, de todas maneras, que el proceso de colocar nombres supo darse, en realidad, a la inversa. Los primeros apellidos, por ejemplo, nacieron para identificar a personas ligadas a un linaje particular, principalmente en los estratos nobles durante el medioevo.


En la sociedad feudal, las familias comenzaron a habitar pueblos y ciudades, donde se ganaban la vida trabajando en diferentes oficios. Se hizo necesario individualizar a cada persona y grupo familiar. Por eso, los primeros apellidos derivan de los oficios a los que se dedicaban: (Black)smith, Shepperd, Fisher, etc.

Otra costumbre era la de denominar a las personas por sus características físicas (rubio, calvo, blanco), personalidades o gentilicios.

¿Mi nombre? Luciano deriva del latín Lucianus y su significado es luminoso, brillante… aparentemente. 
Es un hombre muy nervioso en general, pero de todas formas destaca por ser muy hábil e ingenioso en todo lo que se propone. Siempre está alerta de todo lo que ocurre a su alrededor, y como es inteligente, sabe sacar partido de las situaciones.

Gracias, Internet. Me describiste a la perfección (¿?)

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lunes, 13 de marzo de 2017

“Old Man Logan”, un cómic de Mark Millar


Old Man Logan es considerada una de las novelas gráficas fundamentales de Wolverine y fue una de las principales influencias (en premisa y estética) para la despedida del icónico personaje en la nueva película Logan (que, de hecho, está muy buena. Mi review anda por acá).

Escrito por Mark Millar y dibujado por Steve McNiven, el cómic se sitúa en un futuro alternativo (aparentemente es la Tierra-807128) donde los supervillanos ganaron la guerra definitiva contra los superhéroes y ahora gobiernan América.

El arco argumental se publicó en la colección principal del personaje que se extendió durante ocho números publicados originariamente entre 2008 y 2009.

Mark Millar es un escritor con amplia historia dentro de los cómics tanto de DC como de Marvel (escribió Superman: Red Son, al cual ya me referí en el blog, y el súper evento Civil War) y tiene mucha relación con Wolverine, con quien lidió durante 33 números en “Ultimate X-Men”.

La premisa

La propuesta de Old Man Logan tiene puntos en común con Batman: The Dark Knight Returns (de Frank Miller) que había salido varios años antes (en el sentido de que todos los héroes sobrevivientes están viejos y decaídos y que uno de ellos decide volver a la acción).

Estados Unidos está repartido en sectores por los supervillanos que sobrevivieron a la feroz guerra. Logan hace 50 años que no saca las garras (por un motivo que se conocerá a lo largo de la historia) y vive con su familia en la zona de Sacramento, perteneciente al área controlada por un malvado Hulk que procreó como loco (e incestuosamente con su prima She-Hulk, podríamos agregar).

Para saldar su deuda de alquiler, Logan acepta ayudar a un viejo compañero (Hawkeye, que ahora está ciego) a transportar un paquete muy especial hasta el otro lado del país, teniéndose que enfrentar a los peligros que se esconden en un país dominado por el terror.


La premisa es prometedora, el primer tomo está muy bien… y, sin embargo, un cómic que debería haberme encantado me enfureció bastante. Si bien desde lo estético es hermoso, y tiene grandes momentos, el argumento es demasiado caótico, conveniente y simplista. La verdad es que la historia no es buena… pero ya hablaremos de eso en detalle.

Old Man Logan”, el cómic completo para descargar (en inglés): LINK

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A partir de acá, van a aparecer spoilers respecto a la trama. Así que, #SpoilerAlert.

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Un planeta fragmentado

Hay dos misterios especialmente interesantes dentro de la trama de Old Man Logan. El primero es todo el universo que crea el autor. Es fascinante ir descubriendo, de a pedacitos y a cuentagotas, los cambios brutales que fue sufriendo el país.

Por ejemplo, en Hammer Falls (Nevada), el martillo de Thor (Mjölnir) se volvió una especie de boom turístico, una suerte de meca religiosa para aquellos que todavía creen que los superhéroes van a resurgir y salvarlos. El presidente (Red Skull) lo tolera sólo porque los ingresos generan mercado interno y movimiento económico.

Es también muy intrigante explorar cómo se fueron dividiendo los territorios entre villanos (Hulk tiene un pedazo, Doctor Doom otro, etc) y los pedacitos de información que vamos recibiendo respecto a luchas internas que siguen existiendo. Magneto, por mencionar a uno, fue derrotado y perdió su territorio contra un nuevo Kingpin.

En un momento dado, Wolverine y Hawkeye ven a dos compañeros (Punisher y Daredevil) siendo utilizados como juguetes de trapo en una arena. Son pantallazos de un mundo transformado y desolado.

De hecho, este trasfondo de la historia es hasta más atractivo que el argumento principal en sí. En otros lugares se ve el esqueleto de un gigante Loki, u otros vestigios de lo que fue la guerra del siglo entre héroes y villanos.

El segundo gran misterio es el motivo que llevó a Wolverine a guardar las garras por décadas y retirarse de la acción, por más que sea muy consciente de todas las injusticias que hay. Es una culpa desgarradora que prefiero no revelar porque está bueno experimentarlo.

Deus Ex –Wolverine

El gran problema que tiene la novela gráfica es la cantidad de momentos Deus Ex Machina que presenta. Es una sobrecarga de situaciones sin ningún tipo de sentido y coherencia que, encima, se resuelven de las formas más ilógicas y mágicas posibles.

La mejor manera de explicarme es con ejemplos concretos.

- En un momento dado, un dinosaurio T-Rex controlado por Venom (sí, lo que leyeron) ataca a los protagonistas. Ellos son salvados de forma mágica por Blackbolt, quien aparece de la nada, los salva, y desaparece casi al mismo tiempo. Luego, ellos son teletransportados hasta la guarida de Emma Frost.
- Spider-mobile al rescate: la cantidad de veces que este vehículo místico salva las papas de los héroes es ridícula. El premio debe ser cuando caen en un pozo lleno de criaturas (muloides) que si las sacabas no cambiaba nada. Claro: logran zafar porque conveniencia argumental.
- Hawkeye tuvo una hija con... la hija de Peter Parker. Esta nueva Spider-Girl estaba presa pero no... en realidad es de las malas y lo traiciona. En varias oportunidades los héroes son traicionados sin demasiada preparación ni motivación. Tantas que hasta se vuelve predecible.
- Luego de vencer a Red Skull, Wolverine logra utilizar el traje de Iron Man para, mágicamente, recorrer Estados Unidos de derecha a izquierda y lograr recuperar todo el tiempo perdido. ¡Dale! Supo manejar una máquina altamente tecnológica y complejísima con soltura y excelencia, que casualmente estaba ahí intacta.
- Hulk se come (literalmente) a Wolverine en la batalla final, pero nunca lo mastica. Se lo come entero. Por supuesto: nuestro héroe termina saliendo de la panza, matando al monstruo verde. La decisión más estúpida y el final más estúpido posible para la historia.

Parecería que Mark Millar se preocupó más por generar viñetas y momentos cool que por diseñar un argumento cohesivo y coherente.

Old Man Logan está dispuesto de grandes escenas en las cuáles el fanboy se emociona por la cantidad de crossovers, personajes secundarios, peleas y huevos de pascua que aparecen. “¡Mirá la sala de trofeos de Red Skull!”, “¡Wolverine se defendió con el escudo de Capitán América”, “¡Qué groso que es Hawkeye, ciego y todo!”, etc, etc, etc.

Por cierto, es adecuado que la batalla final se de entre Wolverine y Hulk siendo que Wolverine apareció por primera vez en los cómics de Hulk peleando contra él (allá por 1974).



Palabras finales

No voy a negar que la historia se lee con fluidez y es llevadera (es realmente cortita). Pero narrativamente no termina de convencer. Old Man Logan es entretenida, aunque no especialmente memorable.

Es una lástima porque la premisa es súper interesante, todo el concepto de un mundo dominado por villanos me parece creativo y la novela gráfica tiene buenas ideas, grandes peleas y hermosos dibujos.

El look and feel de Old Man Logan –un western de violencia cruda y brutal– es sin duda agradable, y está claro que influyó mucho a la película Logan. El cómic hace uso de muchos elementos del universo Marvel, se divierte con ideas genuinamente originales y presenta un viaje digno para Wolverine.


La acción se mueve con dinamismo y el arte (ya lo dije) es brillante. Pero la tensión se va desinflando número a número hasta un indefendible climax que no sorprende del todo. Debido a una narrativa pobre, la historia se torna poco creíble, repetitiva y hasta tonta.

Por suerte, la película (que está mucho mejor) usa apenas algunos pocos elementos de la historia original, y la mejora prácticamente en todos los sentidos.

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