lunes, 24 de abril de 2017

“La rueda” (cuento)


Susana Imes lo tiene todo en su vida: belleza, salud, familia, grandes proyectos, una carrera exitosa. Sólo le falta tenerse un poco más de confianza, dejar de sentirse un total y completo fraude.

Cuentito sencillo que aprovecha el tema de una enfermedad mental llamada Síndrome del impostor, un curioso fenómeno psicológico en el que las personas no son capaces de internalizar sus logros.


***

“La rueda”
(Luciano Sívori)

Susana esperaba que, esa vez, finalmente la descubrieran.

¿Por qué no era capaz de aceptar sus logros, a pesar de su duro trabajo, amplia experiencia y constante perseverancia? Ninguna importancia real tenía que sus libros sobre negocios fueran todos aclamados best-sellers, que su compañía tuviera las acciones más rentables del mundo. De nada servía haber sido elegida “la mujer más sexy del mundo” por la revista People los últimos tres años consecutivos, o que pudiera definir nuevas tendencias de moda con cada aparición en cadena nacional.

No. Susana Imes se sentía constantemente un fraude.

Cada éxito era el resultado del caprichoso azar, pura suerte. Que ella estuviera precisamente ahí, en esa particular posición de poder –la mujer más influyente del occidente– no era más que un accidente cósmico. La mitad de las veces ni siquiera sabía lo que estaba haciendo o por qué tomaba ciertas decisiones críticas. Decisiones que, por cierto, podían cambiar drásticamente la dirección de un país entero.

Siempre se sintió una especie de impostora, una estafa que tarde o temprano sería expuesta. En algún momento quedaría en ridículo frente al mundo entero. Incluso, quizás sucediera en aquel preciso instante, frente a miles –quizás millones– de espectadores, minutos antes de disponerse a iniciar su charla TED: “Cómo los grandes líderes motivan el cambio”.

Más bien debió haberla titulado: “Cómo los grandes mentirosos mantienen vivo el engaño”.

¿Qué sabía ella realmente sobre “cambios y motivaciones”? ¿Cómo podía estar segura de que fuera una “gran líder”? Nunca quiso ese título. No lo merecía, la ponía incómoda. Cuando la música terminara, ellos, todos ellos, se darían cuenta de lo mal que en verdad baila Susana Imes, y lo fea que es bajo el reflejo de la luz natural.

¿Cuánto tiempo más duraría su fachada? Bastaba que alguien en los medios escribiera: “5 motivos por los que Susana Imes no es tan brillante como todos creen”. Listo, suficiente para plantar la semilla de la duda. Su incompetencia sería exhibida, los accionistas preferirían vender antes que asumir el riesgo, los paparazzi elegirían acosar a alguien más, su marido la abandonaría por una más joven, sus hijos la humillarían en público, el presidente de los Estados Unidos ya no la invitaría a tomar café. Todo acabaría en un suspiro.

Lo cierto es que Susana, en parte, anhelaba aquel desenmascaramiento. Por primera vez en su vida lograría conciliar el sueño sin la preocupación firme de ser descubierta.

Decidió que no podía pensar en ello ahora. A nada más que cinco minutos de salir en vivo y en directo, se propuso un ejercicio mental.

Cerró los ojos. Respiró hondo. Se forzó a visualizarse en situaciones de exposición, pero como participante. Se invitó a verse a sí misma desde afuera, a observarse dando una clase de negocios en la Universidad o brindando el resumen corporativo a la Junta Directiva. Se inspeccionó en detalle y percibió a alguien con mucho entusiasmo, rebalsando de buena energía. Pensó que le gustaría ser como esa persona, que con ella aprendería algo diferente, que se notaba su conocimiento, y la imperiosa necesidad de transmitirlo. Esa persona no recitaría frases hechas, sacadas de un libro de autoayuda.

Susana quiso sostener esa sensación, congelar la imagen como si fuera una foto. A veces se olvidaba de quien era; lograba vencer sus ataques de inseguridad con pequeñas fotos mentales. Le sirvió. Su confianza había sido renovada. Saldría afuera a darlo todo, a dejar su huella.

Y así lo hizo. Su charla TED se convirtió en lo más visto en Youtube ese mes. Se volvió viral y disparó más comentarios positivos respecto a Susana Imes, la mujer más humilde, inteligente, trabajadora y significativa de los últimos cien años.

Pobrecita. ¡Qué ingenua! Si solo supiera que todos la observamos detrás de un vidrio, que su vida no es más que un show montado, repleto de actores y falsos escenarios. Si solo supiera que, para nuestra raza, ella no es más que un roedor corriendo, sin parar, sobre una interminable rueda giratoria.

***


………………………………………………………………………………………………….


………………………………………………………………………………………………….


 Podés seguir las nuevas notas y novedades (además de humor y críticas de cine) en mi fan-page: http://www.facebook.com/sivoriluciano. Si te gustó, ¡compartilo o dejá un comentario!

12 comentarios:

  1. Lo curioso es que resultó notablemente intuitiva, aunque su supuesto triunfo tal vez la haya desviado de lo intuido, realmente había algo falso. ¿Y quien puede asegurar que no es así? no sólo de ser el ser observado, sino de ser uno de los actores de una farsa.
    Tal vez eran sádicos, pero de buen gusto al observar a Susana.

    Bien contado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Se agradece, Demi! Lo más curioso del cuento es que varias personas me escribieron con diferentes "fan-theories" sobre lo que ocurre, cuando (en mi cabeza) había sólo una opción posible. Otro ejemplo de cómo la opinión del autor deja de tener peso cuando un texto pasa a ser de los lectores.
      ¡Saludos!

      Eliminar
  2. Muy bueno Luciano. Un personaje salido de un guión de Woody allen mezclado con la paranoia de Truman Show.
    La fama no es para cualquiera, hay que saber manejarla, y hay que saber cuándo es por propio mérito y cuando impuesta. Cuántas hay que han caído en pozos depresivos luego de grandes momentos (minutos) de fama. Los hay también deportistas, músicos, etc...
    Me gustó también el video.
    Me pasa mucho lo que decís en tu comentario sobre lo que ocurre en la cabeza de uno, y luego lo que le pasa al que recibe la obra. Ahí está la magia del asunto.

    Abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Otro amigo me dijo lo mismo, que el cuento era una especia de Truman Show con el tono de Black Mirror (no pude más que estar de acuerdo). ¡Gracias por el comentario! El videito fue la inspiración, de hecho. Ese canal ("School of life") es super interesante, pero si ves tres o cuatro videos, te la baja tanto que tenés ganas de saltar por un quinto piso directo al suelo.

      Eliminar
  3. Hola Luciano,

    interesante cuento, me sorprendió el final entre irónico y cruel. Es cierto que dentro de cada mundo hay una realidad diferente. Tmb me sorprendió que el nombre del personaje es el nombre de una de las 2 psi que acuñaron el término del síndrome. Por otra parte, me despertó la curiosidad por las personas que no necesariamente ni son buenas ni malas en lo que hacen, pero qué importancia se dan.

    Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Apa! Qué bueno verte de nuevo por acá.
      El final buscaba caer como el orto a los lectores, jaja. Fue lo más discutido del cuento, sin dudas. Y sí, lo del nombre de Susana es adrede (¡+50 puntos para Gryffindor por descubrirlo!).

      Eliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  5. ¡Hola! Yo sabía que el cuento no me iba a decepcionar XD El giro del final me sorprendió, tengo que confesar, aunque es un recurso que tengo visto en alguna parte. De hecho, lo usé en algún cuento mío, y una lectora beta me lo re criticó. Leí los comentarios de Literautas y me sospecho que el problema es el mismo, que el narrador parece tercera omnisciente, pero luego se revela como testigo y resignifica todo lo leído. A mí me encanta esa estructura, pero me da la sensación de que para algunos lectores el cambio puede resultar brusco. No sé si me explico. Riesgos de la experimentación XDDDDD

    A mí me pareció genial :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, qué se yo... No es por cancherearla ni nada, pero a veces creo que algunos comentaristas de Literautas son un poco básicos. No quiero decir que este cuento sea especialmente bueno (no lo es) pero sí busco que experimentar, que se destaque sobre el lugar común o lo banal. A veces lo logro, a veces no. Como decís vos, los riesgos de experimentar. En general me divierte cuando todos me bardean un cuento, jajajaja....

      Eliminar
    2. A mí me divierte y me fastidia al mismo tiempo XD Pero puede ser lo que decís. Sin embargo, trato de tomármelo con filosofía porque creo que depende mucho de la experiencia lectora de cada uno, la cantidad, la variedad y la calidad de las lecturas que tienen encima. Qué sé yo. Cosas que pasan XD

      Eliminar
  6. no, fíjate que tmb tengo un problema de muchos y precisamente leí un artículo dónde se cita el nombre de la psi.

    Hasta luego

    ResponderEliminar
  7. ah y gracias por los puntos, no sabía de ése equipo ja, ja

    ResponderEliminar

Quizás te pueda llegar a interesar...