martes, 21 de marzo de 2017

“Escorpio”, una novela de Mariano Pereyra


Escorpio es una fascinante y agridulce novela de Mariano Pereyra Esteban, un escritor argentino enorme a quien tuve la oportunidad de entrevistar hace unos años

En esta trama tan absurda como ingeniosa, las vidas de un periodista malhumorado y un empleado administrativo con delirios importantes se entrecruzan mediante las enigmáticas palabras de un horóscopo.

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Escorpio resultó la ganadora (de entre quinientos manuscritos, vale aclarar) del XX Premio de novela corta «Salvador García Aguilar», 2016.

El protagonista es Albano di Marco, un tipo grande, gordo y verdaderamente desagradable. El conflicto se dispara con la muerte accidental de un gato, a quien atropella y ni siquiera se digna a recuperar el cuerpo para darle un entierro digno.

Esta primera escena, brutal, honesta, nos brinda el primer pantallazo a una persona que quiere ser mejor, pero realmente no puede. En un intento de ordenar sus pensamientos y sentimientos, compra una agenda donde piensa llevar a cabo un “Cuaderno inmundo” con sus más íntimos y crudos pensamientos.

Mientras tanto, todo en su vida está patas para arriba: su mal carácter lo llevó a convertirse en un solitario, está divorciado, hace tiempo que dejó de aguar el whisky, le están por rematar el departamento y su trabajo (tipeando noticias intrascendentes) es insoportablemente mecánico. ¿Qué más podría pasarle? Que le asignen la creación del horóscopo diario, del signo que él prefiera.


Albano elige Escorpio y comienza a escribir lo primero que se le viene a la cabeza, siempre manteniendo el estilo necesariamente críptico de ellos. Del otro lado de la ciudad, el Dr. Teerán considera las palabras como algo sagrado, y actua en base a lo que dicen. Sus vidas empiezan a cruzarse de formas insospechadas. El resto mejor no revelarlo, porque es fabuloso.

Escorpio derrocha estilo y calidad literaria desde su primera página hasta el final, ciento treinta y seis páginas después. La novela utiliza un lenguaje coloquial, desenfadado, que no deja de sorprender al lector más atento con algunos planteos existenciales y referencias a la vida contemporánea argentina.

A partir de una premisa hermosamente ridícula (ya dije en la entrevista a Mariano que su temática narrativa es abarcar “lo sutil de lo absurdo”) se suceden situaciones plagadas de comicidad que hacen que la obra se lea (y se disfrute) prácticamente de un tirón. Ayudan los episodios particularmente cortos, de no más de cuatro o cinco carillas.

Disfruté mucho de esta historia que atrapa a cada vuelta de página por los giros argumentales divertidos que propone el autor. Hasta las escenas más episódicas, que parecen estar colocadas ahí por el mero hecho de divertir y desarrollar más a los dos personajes principales, tienen un porqué cuando se avecina el final.

Para mí hay algo de alrtiano en Escorpio. Más allá del uso del lunfardo y el tipo de humor sarcástico, burlesco, está el espacio de la ciudad similar a un infierno, como espacio opuesto a la naturaleza, abadía del crimen, llena de personajes nefastos y egoístas (un poco como es la Argentina, realmente, un lugar lleno de egoístas).

Sí, me parece que Roberto Arlt habría disfrutado mucho de esta novela. Y capaz que hasta le habría gustado tomarse un café con el protagonista Albano di Marco, que además comparten el oficio del periodismo.

La historia es, indudablemente, un retrato de la depresión.

Di Marco tiene todos los signos de la depresión y –a diferencia de su contraparte, el Dr. Teerán, que encuentra salvación y seguridad en las palabras misteriosas del horóscopo– no tiene herramientas para combatir su estado de constante dejadez.

Lo sentí muy real al personaje de Di Marco porque conozco gente muy parecida a él. No me refiero a que sean igual de hijos de puta (perdón por la expresión) pero sí que están pasando por cuestiones similares.

En este sentido, la novela puede leerse en dos grandes niveles. El primero es el externo, el más básico. Una historia tragicómica de grandes casualidades, escenas graciosas (el capítulo donde tiene que mostrar el departamento para el remate es único) y un desarrollo perspicaz a lo largo de toda su duración.

El segundo nivel, la segunda capa, sería entender a estos dos personajes como tipos desconectados del mundo y de las relaciones que un ser humano más o menos normal logra formar. Dos personas desesperadas por sentirse parte, por encontrar su lugar en el mundo y por darle sentido a una vida que es, en esencia, desorden, caos y casualidades. Dos personas que provienen de mundos opuestos, e incluso que practican terapias muy diferentes, pero que –al final del día– no son tan distintas.

Repito: disfruté mucho de esta novela y la recomiendo. Escorpio es una lectura ágil y amena que queda dando vueltas en tu cabeza varios días después de haberla finalizado.

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Para conocer más al autor, su blog: http://www.letrador.com/

  
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OFF TOPIC: No es casual (o quizás sí. Probablemente sí…) que justo me toque reseñar la excelente novela de Mariano –ganadora de un primer premio en un concurso español– por la misma época en la que me llegó una gran noticia literaria.

En un par de semanas se publica mi segunda novela, El Alma Dividida, en España. Una que quedó en segundo lugar en este concurso de Tarragona, España. Iré ampliando con novedades apenas sepa. 

Esta es la tapa oficial de la versión en papel.
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jueves, 16 de marzo de 2017

Las cosas por su nombre: el determinismo nominativo


Los antiguos romanos pensaban en el nombre como un portador del destino de las personas Repetían: «nomen es omen», que significa “el nombre es destino”.

Varios años después, el fundador de la psicología analítica (Carl Jung) complejizaba esta misma concepción. Decía: «Uno se ve en apuros para determinar cómo ha de interpretarse el fenómeno que Wilhelm Stekel denomina la compulsión del nombre. Se trata de una, en parte, grotesca coincidencia entre el apellido y las peculiaridades o la profesión de un hombre».


No sé si Jung hablaba en serio (o, para el caso, si estaba bajo los efectos lisérgicos de estupefacientes) pero él ejemplificaba con sus colegas de la época: Adler significa águila y él psicoterapeuta austríaco se refería a la voluntad del poder; Freud significa alegría en alemán, y él defendía el principio del placer; por último, Jung significa joven, y él se divertía con la idea del renacimiento.

Estas curiosidades de los nombres lo llevaron a pensar en la predestinación que esconden los nombres. Esta teoría de los nombres existe (la revista británica New Scientist le daba forma allá por los nostálgicos ´90) y es la idea de que el nombre de una persona cumple un rol significativo a la hora de determinar los aspectos importantes de su vida.

Llamaron a esta teoría: determinismo nominativo.

La ficción se divierte mucho, muchísimo, con la idea de que los nombres tienen un significado mayor. 

Prácticamente todos los villanos de Batman tienen un nombre temático: Calendar Man (Julian Gregory Day), El Acertijo (Edward Nigma, E. Nigma), Mr. Freeze (Dr. Victor Fries).

Sucede muy frecuentemente en la Biblia (Satan se deriva del hebreo ha-satan, que significa "el adversario"), en la mitología nórdica (Thor es, literalmente, "Trueno") y constantemente en la saga de Harry Potter ("Severus" es el nombre de un emperador romano y significa cruel y escricto. Hay tantos casos que imposible nombrarlos todos).

Si yo fuera seguidor de estas locas ideas, el número de integrantes de mi propia familia ya estaría cementado, porque “Benjamín” (el nombre que decidimos ponerle a nuestro bebé) deriva del hebreo ben-yamin y significa tanto “el preferido” como además “el más chico”.

Lo cierto es que poner nombres significativos a los héroes y villanos de las historia brinda un sentido de mayor profundidad temática a un argumento. Y a veces el nombre hasta suele tener muchas capas.

Me gusta mucho, por ejemplo, el caso de Winter Soldier en la segunda película de Capitán América

Su nombre juega, por lo menos, en tres niveles. No sólo se refiere al hecho de que el personaje pasó gran parte de su vida en crio preservación (congelado a muy bajas temperaturas). También referencia a la verdadera Winter Soldier Investigation que llevó a cabo Estados Unidos y al hecho de que Bucky ya no tiene sentimientos por nadie, ni siquiera sus amigos de la infancia.

En la película Cube, convenientemente todos los personajes tienen nombres de cárceles famosas. También todos tienen nombres significativos (y muy graciosos) en Dr. Strangelove (una película súper interesante que ya reseñé en el blog).

Hace unas semanas mencionaba a Ex-Machina en relación a la falta de ciencia ficción en el universo creado por los autores. En esta brillante película, los cuatro personajes principales tienen nombres tan importantes que hasta son relevantes a nivel argumental.

Caleb tiene múltiples significados en hebreo. El principal es el de “perro” o “mascota”. Nathan es “regalo de Dios”, adecuado para un hombre con el talento de crear inteligencia artificial. Ava es una variante de Eva (vida) y después tenemos a Kyoko, cuyo nombre puede traducirse como “ñiña espejo”.

En algunas películas las asociaciones son mucho más categóricas. Inception es una gran película que hace un uso fuerte del determinismo nominativo. Ariadna es la arquitecta del mundo de los sueños (en relación al famoso personaje de la mitología griega). Yusuf (la forma arábiga de Joseph) es el interpretador de sueños, según la Biblia.

Aparte (y prepárense para que su mente estalle) las primeras letras de los personajes deletrean DREAMS: Dom, Robert (Fisher), Eames, Ariadne, Mal, Saito. (OK: esto capaz que ya fue estirarlo demasiado).


Otro caso es el de El Rey León: en el idioma swahili, Simba es “león”, Mufasa es “rey”, Timon es “de gran espíritu” y Pumbaa “simplón”. Skar... bueno, tiene una cicatriz. Aunque se dice que antes de que se le pusiera ese nombre al villano, se llamaba “Taka” (basura en swahili).

Seinfeld se divirtió con el determinismo nominativo y la jugó de manera diferente:
Kramer: Bookman? The library investigator's name is actually, Bookman?
Librarian: It's true.
Kramer: That's amazing. That's like an ice cream man named, "Cone".

La historia prueba, de todas maneras, que el proceso de colocar nombres supo darse, en realidad, a la inversa. Los primeros apellidos, por ejemplo, nacieron para identificar a personas ligadas a un linaje particular, principalmente en los estratos nobles durante el medioevo.


En la sociedad feudal, las familias comenzaron a habitar pueblos y ciudades, donde se ganaban la vida trabajando en diferentes oficios. Se hizo necesario individualizar a cada persona y grupo familiar. Por eso, los primeros apellidos derivan de los oficios a los que se dedicaban: (Black)smith, Shepperd, Fisher, etc.

Otra costumbre era la de denominar a las personas por sus características físicas (rubio, calvo, blanco), personalidades o gentilicios.

¿Mi nombre? Luciano deriva del latín Lucianus y su significado es luminoso, brillante… aparentemente. 
Es un hombre muy nervioso en general, pero de todas formas destaca por ser muy hábil e ingenioso en todo lo que se propone. Siempre está alerta de todo lo que ocurre a su alrededor, y como es inteligente, sabe sacar partido de las situaciones.

Gracias, Internet. Me describiste a la perfección (¿?)

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lunes, 13 de marzo de 2017

“Old Man Logan”, un cómic de Mark Millar


Old Man Logan es considerada una de las novelas gráficas fundamentales de Wolverine y fue una de las principales influencias (en premisa y estética) para la despedida del icónico personaje en la nueva película Logan (que, de hecho, está muy buena. Mi review anda por acá).

Escrito por Mark Millar y dibujado por Steve McNiven, el cómic se sitúa en un futuro alternativo (aparentemente es la Tierra-807128) donde los supervillanos ganaron la guerra definitiva contra los superhéroes y ahora gobiernan América.

El arco argumental se publicó en la colección principal del personaje que se extendió durante ocho números publicados originariamente entre 2008 y 2009.

Mark Millar es un escritor con amplia historia dentro de los cómics tanto de DC como de Marvel (escribió Superman: Red Son, al cual ya me referí en el blog, y el súper evento Civil War) y tiene mucha relación con Wolverine, con quien lidió durante 33 números en “Ultimate X-Men”.

La premisa

La propuesta de Old Man Logan tiene puntos en común con Batman: The Dark Knight Returns (de Frank Miller) que había salido varios años antes (en el sentido de que todos los héroes sobrevivientes están viejos y decaídos y que uno de ellos decide volver a la acción).

Estados Unidos está repartido en sectores por los supervillanos que sobrevivieron a la feroz guerra. Logan hace 50 años que no saca las garras (por un motivo que se conocerá a lo largo de la historia) y vive con su familia en la zona de Sacramento, perteneciente al área controlada por un malvado Hulk que procreó como loco (e incestuosamente con su prima She-Hulk, podríamos agregar).

Para saldar su deuda de alquiler, Logan acepta ayudar a un viejo compañero (Hawkeye, que ahora está ciego) a transportar un paquete muy especial hasta el otro lado del país, teniéndose que enfrentar a los peligros que se esconden en un país dominado por el terror.


La premisa es prometedora, el primer tomo está muy bien… y, sin embargo, un cómic que debería haberme encantado me enfureció bastante. Si bien desde lo estético es hermoso, y tiene grandes momentos, el argumento es demasiado caótico, conveniente y simplista. La verdad es que la historia no es buena… pero ya hablaremos de eso en detalle.

Old Man Logan”, el cómic completo para descargar (en inglés): LINK

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A partir de acá, van a aparecer spoilers respecto a la trama. Así que, #SpoilerAlert.

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Un planeta fragmentado

Hay dos misterios especialmente interesantes dentro de la trama de Old Man Logan. El primero es todo el universo que crea el autor. Es fascinante ir descubriendo, de a pedacitos y a cuentagotas, los cambios brutales que fue sufriendo el país.

Por ejemplo, en Hammer Falls (Nevada), el martillo de Thor (Mjölnir) se volvió una especie de boom turístico, una suerte de meca religiosa para aquellos que todavía creen que los superhéroes van a resurgir y salvarlos. El presidente (Red Skull) lo tolera sólo porque los ingresos generan mercado interno y movimiento económico.

Es también muy intrigante explorar cómo se fueron dividiendo los territorios entre villanos (Hulk tiene un pedazo, Doctor Doom otro, etc) y los pedacitos de información que vamos recibiendo respecto a luchas internas que siguen existiendo. Magneto, por mencionar a uno, fue derrotado y perdió su territorio contra un nuevo Kingpin.

En un momento dado, Wolverine y Hawkeye ven a dos compañeros (Punisher y Daredevil) siendo utilizados como juguetes de trapo en una arena. Son pantallazos de un mundo transformado y desolado.

De hecho, este trasfondo de la historia es hasta más atractivo que el argumento principal en sí. En otros lugares se ve el esqueleto de un gigante Loki, u otros vestigios de lo que fue la guerra del siglo entre héroes y villanos.

El segundo gran misterio es el motivo que llevó a Wolverine a guardar las garras por décadas y retirarse de la acción, por más que sea muy consciente de todas las injusticias que hay. Es una culpa desgarradora que prefiero no revelar porque está bueno experimentarlo.

Deus Ex –Wolverine

El gran problema que tiene la novela gráfica es la cantidad de momentos Deus Ex Machina que presenta. Es una sobrecarga de situaciones sin ningún tipo de sentido y coherencia que, encima, se resuelven de las formas más ilógicas y mágicas posibles.

La mejor manera de explicarme es con ejemplos concretos.

- En un momento dado, un dinosaurio T-Rex controlado por Venom (sí, lo que leyeron) ataca a los protagonistas. Ellos son salvados de forma mágica por Blackbolt, quien aparece de la nada, los salva, y desaparece casi al mismo tiempo. Luego, ellos son teletransportados hasta la guarida de Emma Frost.
- Spider-mobile al rescate: la cantidad de veces que este vehículo místico salva las papas de los héroes es ridícula. El premio debe ser cuando caen en un pozo lleno de criaturas (muloides) que si las sacabas no cambiaba nada. Claro: logran zafar porque conveniencia argumental.
- Hawkeye tuvo una hija con... la hija de Peter Parker. Esta nueva Spider-Girl estaba presa pero no... en realidad es de las malas y lo traiciona. En varias oportunidades los héroes son traicionados sin demasiada preparación ni motivación. Tantas que hasta se vuelve predecible.
- Luego de vencer a Red Skull, Wolverine logra utilizar el traje de Iron Man para, mágicamente, recorrer Estados Unidos de derecha a izquierda y lograr recuperar todo el tiempo perdido. ¡Dale! Supo manejar una máquina altamente tecnológica y complejísima con soltura y excelencia, que casualmente estaba ahí intacta.
- Hulk se come (literalmente) a Wolverine en la batalla final, pero nunca lo mastica. Se lo come entero. Por supuesto: nuestro héroe termina saliendo de la panza, matando al monstruo verde. La decisión más estúpida y el final más estúpido posible para la historia.

Parecería que Mark Millar se preocupó más por generar viñetas y momentos cool que por diseñar un argumento cohesivo y coherente.

Old Man Logan está dispuesto de grandes escenas en las cuáles el fanboy se emociona por la cantidad de crossovers, personajes secundarios, peleas y huevos de pascua que aparecen. “¡Mirá la sala de trofeos de Red Skull!”, “¡Wolverine se defendió con el escudo de Capitán América”, “¡Qué groso que es Hawkeye, ciego y todo!”, etc, etc, etc.

Por cierto, es adecuado que la batalla final se de entre Wolverine y Hulk siendo que Wolverine apareció por primera vez en los cómics de Hulk peleando contra él (allá por 1974).



Palabras finales

No voy a negar que la historia se lee con fluidez y es llevadera (es realmente cortita). Pero narrativamente no termina de convencer. Old Man Logan es entretenida, aunque no especialmente memorable.

Es una lástima porque la premisa es súper interesante, todo el concepto de un mundo dominado por villanos me parece creativo y la novela gráfica tiene buenas ideas, grandes peleas y hermosos dibujos.

El look and feel de Old Man Logan –un western de violencia cruda y brutal– es sin duda agradable, y está claro que influyó mucho a la película Logan. El cómic hace uso de muchos elementos del universo Marvel, se divierte con ideas genuinamente originales y presenta un viaje digno para Wolverine.


La acción se mueve con dinamismo y el arte (ya lo dije) es brillante. Pero la tensión se va desinflando número a número hasta un indefendible climax que no sorprende del todo. Debido a una narrativa pobre, la historia se torna poco creíble, repetitiva y hasta tonta.

Por suerte, la película (que está mucho mejor) usa apenas algunos pocos elementos de la historia original, y la mejora prácticamente en todos los sentidos.

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lunes, 6 de marzo de 2017

“La bestia debe morir”, una novela de Nicholas Blake


Luego de que Frank Cairnes –escritor de novelas policiales bajo el seudónimo de Félix Lane– experimenta la inesperada muerte de su hijo por un irresponsable conductor, toma la drástica decisión de hacer justicia por mano propia.

Se promete a sí mismo matar a un hombre, sin saber cómo se llama, dónde vive o qué aspecto tiene. Se propone encontrarlo y matarlo. Su único confidente es su diario, donde registra paso a paso sus espantosos descubrimientos. Esta es la premisa de La bestia debe morir, novela de policial negro que se publicó por primera vez en el año 1938.

Aunque fue firmada por un tal Nicholas Blake, este no es más que el seudónimo del poeta irlandés Cecil Day-Lewis, padre del actor británico Daniel Day-Lewis.

Se trata de un relato atrapante, fluido, visceral, con todos los condimentos de un buen enigma. Fue seleccionado por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares para iniciar la celebrada colección El Séptimo Círculo, de la Editorial Emecé en 1945.

La historia es interesante porque cambia un poco el paradigma clásico de la novela policial.

El verdadero foco acá no es tanto quién es el asesino (si bien es un punto importante de la trama) sino hacerse preguntas diferentes: ¿qué haríamos nosotros mismos en una situación semejante? 

Cada crimen oculta siempre un conjunto de emociones, valores y psicologías; cuestiones  que definitivamente explora La bestia debe morir.

La bestia debe morir, versión en PDF: DESCARGAR

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#SpoilerAlert. Se revelan algunos detalles de la trama, si bien no el desenlace de la historia.

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Un formato poco convencional

La forma en la que el autor aborda la trama es bastante original. Durante una primera parte denominada “El diario de Felix Lane” (que ocupa el primer tercio de la novela) conocemos toda la planificación e investigación del protagonista a través de las confidencias en su diario. Es una narración en primera persona, llana y simple, con un punto de vista acotado. Vemos sólo lo que Frank Cairnes puede ver, escuchar y pensar.

Es fascinante el nivel de detalle con el que se describen los pormenores de su pequeño proyecto vengativo. Llegamos a entender la desesperación de Frank y hasta transmite empatía ante una cuestión fundamentalmente ética: ¿matarías al hombre que causó la muerte de un ser querido?

A medida que los días pasan, Frank descubre quién es la “bestia” (un tal George Rattery) y logra introducirse en su excéntrica familia como lobo disfrazado de oveja. Lo verdaderamente interesante comienza acá, donde también se vuelve evidente que él mismo podría no ser completamente honesto con lo que está registrando.

El gran giro argumental, para mí, se da al finalizar una segunda parte del libro (donde el narrador pasa a ser tercera persona y escapamos del encierro del diario).

El plan de Frank de asesinar a George falla (falla de forma catastrófica), pero la Bestia muere de todas formas y por causas diferentes. ¿Alguien conocía las verdaderas intenciones del protagonista y aprovechó para culparlo de homicidio? ¿O fue todo una trágica coincidencia?

¿Quién mató a George Rattery?

A partir de este punto, la novela comienza a brindar una serie de giros inesperados que se van ejecutando con bastante maestría.

La segunda mitad del libro es la investigación del detective Nigel Strangeways (protagonista de varias novelas de Blake. De hecho, La bestia debe morir se conoce informalmente como Nigel Strangeways #4), quien tiene la tarea de demostrar la inocencia de Frank y resolver el gran interrogante: la extraña muerte del egoísta y despiadado George.


Todos son sospechosos: su sensible hijo Phil (que vive una situación de violencia en su familia), su esposa Violeta, la bella y superficial Lena y hasta su desagradable madre, Mrs. Rattery. Su socio e incluso Frank Cairnes están también entre la lista de posibles culpables.

Es sorprendente cómo la historia te mantiene enganchado constantemente con ingeniosas vueltas. Al principio parece que se va a tratar del protagonista buscando y dando muerte al asesino de su hijo, pero todo esto se revela en las primeras páginas para dar lugar a algo mucho más oscuro.

Juega un papel fundamental la mente analítica y lógica de un personaje que, al ser escritor de novelas policiales, tiene la capacidad de plasmar la lógica criminal de sus relatos en su propia vida.

Esta estructura de cambios radicales en la perspectiva me pareció especialmente perspicaz para la época. Da ganas de seguir avanzando en la resolución del misterio al mismo tiempo que lo hace el detective Strangeways. Es, sin duda, una novela inteligente y llevadera, con momentos reflexivos que imprimen un carácter único a la obra.

Las adaptaciones al cine

Existen dos adaptaciones de la novela a la pantalla grande. La primera, curiosamente, es de Argentina. Dirigida por Román Viñoly Barreto, esta cinta en blanco y negro se estrenó el 29 de mayo de 1952. Lena tomó el nombre de Linda, George es Jorge y Nigel Strangeways no aparece por su nombre.


Luego tenemos una segunda versión, en Francia, dirigida por Claude Chabrol en 1969: Que la bête meure (“Este hombre debe morir”).

Hay una película del mismo nombre de 1974, pero no tiene nada (pero NADA) que ver con la novela de Nicholas Blake. O sea, sólo la premisa nos da cuenta de que es otra cosa: “Ocho personas son invitadas a una isla por el fin de semana. Una de ellas es un hombre-lobo. ¿Podés adivinar cuál?”.

(De hecho, esta película está basada en el cuento No habrá oscuridad de James Blish).

Conclusión

El desarrollo de La bestia debe morir es lo suficientemente intenso para atrapar a cualquier amante de la literatura policial. Los personajes, bien construidos y complejos, permiten rápidamente simpatizar con los hechos. Por último, aunque la historia tiene un tinte dramático fuerte, se da lugar a cierto humor cínico que corta con el drama.

El desenlace (extraordinario, inesperado, altamente satisfactorio) va a tomar desprevenido a más de uno.

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miércoles, 1 de marzo de 2017

"Ex-Machina" (2015) es un mundo sin ciencia ficción


Ex-Machina fue una de mis películas favoritas del 2015 y sigue siendo una de las propuestas de ciencia ficción más interesantes de los últimos años. Es una de esas películas que dan pie a muchos debates filosóficos y existenciales.

Uno de ellos es el siguiente: considerando cómo terminan las cosas, ¿ninguno de los protagonistas vio nunca una película temáticamente similar que pudiera haberlos advertido? Evidentemente no, pero lo más curioso es que sí discuten sobre películas dentro de Ex-Machina.

Me suelo divertir pensando hasta qué punto una película da cuenta de la existencia de la cultura pop de la “vida real”: otras películas, televisión, música, literatura, etc. En este caso particular, el argumento hace varias referencias a otras obras (por ejemplo: la escena en la que los protagonistas discuten sobre el sexo oral y Los Cazafantasmas) pero nunca se refiere a historias sobre inteligencia artificial.

¿Por qué? ¡Habría hecho las cosas mucho más fáciles!

Esto me llevó a la conclusión lógica e inmediata de que el universo de Ex-Machina tiene que ser uno sin ciencia ficción o, por lo menos, uno donde el sci-fi no es tan fuerte sobre la cultura pop como para que los personajes involucrados en la trama conozcan las cosas que suelen suceder cuando se juega a ser Dios.

Vamos a hablar un poquito al respecto en esta nota.

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Mi review de Ex-Machina (sin spoilers)

Un joven programador es seleccionado para participar de un revolucionario experimento. Tiene la difícil tarea de evaluar las cualidades humanas de un robot femenino que posee inteligencia artificial.

La trama ocurre en un ambiente claustrofóbico y presenta una gran variedad temas filosóficos para explorar. Disfruté mucha esta película porque lentamente se va desenvolviendo en forma de un thriller psicológico donde la tensión crece progresivamente. Los diálogos tranquilos entre los personajes son tan sublimes y precisos que mantienen al espectador en un hipnótico estado de intranquilidad.


Desde que Caleb, el personaje de Domhnall Gleeson, ingresa en la cabaña de Nathan sabemos que algo raro está sucediendo. El juego mental que se desarrolla entre ambos es fascinante, y resulta atrapante ver cómo el protagonista se va metiendo cada vez más en los dilemas morales y existenciales de interactuar con un robot (Alicia Vikander en un rol cautivante).

La trama está repleta de vueltas de tuerca inteligentes que nos van llevando por una montaña rusa de emociones. Hay escenas realmente imponentes donde los protagonistas comienzan a dudar, incluso, de su propia humanidad.

Gran parte de la historia puede ser interpretada como un homenaje a Frankenstein o el moderno Prometeo, la novela de Mary Shelley. Nathan (Oscar Isaac), de hecho, se refiere a la historia de Prometeo en una escena. A su vez hay referencias bíblicas por donde se la mire (como si fuera todo una gran alegoría de la creación del hombre).

Dos detalles no me terminaron de convencer. El primero es el efecto berreta que utilizaron para una cuchillada en un momento dado de la cinta. Se nota demasiado que el cuchillo es trucho, y esto me provocó risa. El segundo es cuando Nathan se pone a bailar. No solo la escena es vergonzosa sino que además ningún geek de las computadoras podría ser TAN bueno bailando. Detalles que podrían haberse trabajado un poco mejor.

Por último, si la escena final hubiese sido acompañada por Paranoid Android (de Radiohead) me habría levantado para aplaudir. El tema habría sido perfectamente adecuado para resumir el conflicto y brindar un cierre de oro. De todas maneras, el desenlace es sobresaliente. No es completamente sorprendente (se ve venir) pero se revelan algunos secretos que están muy bien ejecutados.

Este debut direccional de Alex Garland es uno para no perderse. Una narrativa envolvente que no necesita de grandes efectos especiales para atrapar al espectador.

Un mundo sin ciencia ficción

Ahora sí, #SpoilerAlert. A partir de ahora supongo que ya viste la película.

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Desde la estructura del guión, Ex-Machina cuenta con apenas el número suficiente de referencias pop-culturales para que no se pierda el realismo y nosotros, como audiencia, podamos conectarnos con la historia sin distraernos con el intertexto. La película es muy prolija, y se toma el trabajo de construir un mundo hermético, chiquito, compuesto por sólo dos humanos y un robot, que sirve de ambientación para la historia.


Suponiendo que el mundo de Ex-Machina es uno similar al nuestro (donde la ciencia ficción es uno de los géneros más populares del mundo) cuesta creer que dos nerds de la computación puedan pasar semanas contemplando la naturaleza de la inteligencia artificial que es Ava sin siquiera referirse, ni una sola vez, a Skynet, a Blade Runner, a HAL 9000, a Steven Spielberg.

¡Dale! Las historias de robots convirtiéndose en asesinos datan de los principios de la literatura misma de ciencia ficción: Harlan Ellison, Isaac Asimov, Phillip Dick. ¿Quiénes inventan robots que, potencialmente, podrían convertirse en asesinos... no ven películas sobre robots asesinos?

La única conclusión posible es que no hablen de ello porque no existen esas obras de ficción dentro del universo de Ex-Machina.

Las películas típicamente tienden a decidir arbitrariamente hasta qué punto quieren hacer uso de la intertextualidad. Referenciar a otros trabajos de la cultura popular en una obra de ficción permite construir puentes hacia el mundo real de la audiencia, haciéndola sentir más representada por la historia que quiere contarse.

Dentro de una trama que busca cierto realismo (y que el espectador se haga las mismas preguntas existenciales que los protagonistas) se hace difícil creer que ellos pasarían tantos días sin mencionar cualquiera de todas las historias sobre inteligencia artificial que están dando vueltas por ahí en nuestro mundo.

Nathan hasta menciona a Los Cazafantasmas... una película de 1984 que salió (sí, señores) el mismo año que Terminator.


Existe la posibilidad de que los personajes hablen sobre Matthew Mcconaughey en Interstellar o la saga de Star Wars fuera de cámara, pero eso todavía no explicaría cómo no ven venir la posibilidad de que el robot se les rebele y decida matar a todo lo que se encuentre a su paso.

Entonces, sólo queda esta opción: historias como 2001: Odisea en el espacio y la saga de Terminator no existen en el universo de la película. Se trata de un mundo alternativo sin la existencia de los grandes relatos de ciencia ficción de robots que componen el nuestro.

Esta idea se refuerza todavía más al buscar entender por qué Caleb confió tanto en Ava (más allá de la promesa de un poco de acción sexy con una máquina). Es porque nunca en su vida vio a Arnold Schwarzenegger decir: «Hasta la vista, baby».


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